zen






Uno de los principios básicos del budismo zen es que no hay modo de caracterizar qué es el zen. Por más extensión verbal que se dedique a abarcar al zen, éste se resiste, y permanece más allá. Podría parecer, entonces, que todos los esfuerzos por explicar el zen son irremediables pérdidas de tiempo. Pero los maestros y estudiosos del zen no piensan así. Por ejemplo, los koans son una parte central del estudio del zen, y son pensamiento verbal.







Se considera que los koans son "disparadores"; aunque no contengan información suficiente como para, por sí mismos, infundir la iluminación, sí es posible que puedan bastar para poner en acción los mecanismos internos del entendimiento que conduzcan a la iluminación. En general, sin embargo, la postura del zen es que las palabras y la verdad son incompatibles o que, al menos, no hay palabras que puedan capturar la verdad.







No estoy muy seguro de saber qué es el zen. En un sentido, creo comprenderlo perfectamente; pero en otro, pienso que nunca podré comprenderlo por entero. Desde que, estando en el primer año del liceo, el profesor de inglés leyó el MU de Joshu en mi clase, me he debatido con aspectos zen de la vida, y es probable que no deje de hacerlo nunca. Para mí, el zen es una arena movediza intelectual: anarquía, oscuridad, sinsentido, caos. Atormenta y enfurece. Y sin embargo es jocoso, refrescante, seductor. El zen tiene su propia clase específica de significación, de lucidez y de claridad.



Douglas Hofstadter
Gödel, Escher, Bach

Photos: G. M.



6 comentarios:

Anónimo dijo...

Lacan dice que la comunicacion no existe. Lo dice en un sentido controversial y alborotador, quizas. Pero si en algo concuerdo con lo que lei es en que las palabras siempre se quedan cortas para significar el mundo. Y lo paradojico es que nuestro mundo social esta ordenado en torno al lenguaje.¿como no van a haber malos entendidos entonces, guerras, peleas, etc??. El zen vendria a ser algo asi como el inconsciente, y lo digo con toda la irresponsabilidad que caracteriza mis conclusiones. Pero si... algo que ordena nuestro mundo mas alla de la conciencia que anhela poder decir todo, regular todo, explicar todo. Es el palo en la rueda a la conciencia. Y esta imposibilidad de poder decir todo con palabras pone en marcha el deseo y el desplazamiento por una cadena que siempre termina diciendo mas de lo que dice. "Sin querer queriendo", como diria otro famoso filósofo occidental contemporáneo. jeje. Un beso y buen lunes (que es el dia mas duro de la semana, al menos para mi) :)

Gabriel dijo...

No leí a Lacan, no conozco en que marco niega la existencia de la comunicación. Creo que estos mismos comentarios demuestran lo contrario.
Tus palabras me recordaron un antiguo post sobre Wittgenstein, que viene muy al caso, y acabo de subir, algo modificado.
El tema me apasiona.
Un abrazo, Wendy, y buena semana.

Adolfo Calatayu dijo...

Es que el zen a través de la -aparente- inmovilidad es acción pura,o sea,nos abruma con las coordenadas psicológicas del ingenuo universo dualista para llevarnos a pensar (y sentir)que: o todo importa,o no importa nada.
un fuerte abrazo,querido Gabriel.

Gabriel dijo...

Adolfo: Sensei, Ud. sabe de esto.
Por eso lo escucho(leo) en silencio.
Un afectuoso abrazo.

Pd: Sigue pendiente ese café!

Anónimo dijo...

Lo que haces, dices o piensas en éste preciso instante es zen

Saludo con las manos juntas en el pecho y leve inclinación de cabeza):)

Gabriel dijo...

Raizen: Ahora entiendo tu nick.
Me inclino ante Ud.
Gracias, tu visita me honra.