Yerma







¿De dónde vienes, amor, mi niño?
«De la cresta del duro frío.»

¿Qué necesitas, amor, mi niño?
«La tibia tela de tu vestido.»
¡Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!

En el patio ladra el perro,
en los árboles canta el viento.
Los bueyes mugen al boyero
y la luna me riza los cabellos.
¿Qué pides, niño, desde tan lejos?

«Los blancos montes que hay en tu pecho.»
¡Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!

Te diré, niño mío, que sí.
Tronchada y rota soy para ti.
¡Cómo me duele esta cintura
donde tendrás primera cuna!
¿Cuándo, mi niño, vas a venir?

«Cuando tu carne huela a jazmín.»
¡Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!


Federico García Lorca
Photo: G. M.




Y después







Los laberintos
que crea el tiempo
se desvanecen.

(Sólo queda
el desierto)

El corazón
fuente del deseo,
se desvanece.

(Sólo queda
el desierto)

La ilusión de la aurora
y los besos
se desvanecen.

Sólo queda
el desierto.
Un ondulado
desierto.

Federico García Lorca
Photo: G. M.




sutil




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Una flor

no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío.



Alejandra Pizarnik


Sin aliento






La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos

Alejandra Pizarnik

uno



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Cada hombre contiene varios hombres en su interior,
y la mayoría de nosotros saltamos de uno a otro sin saber jamás quienes somos.


Paul Auster,
Brooklyn Follies